Plan Maestro

El terreno es grande…. 2 hectáreas en medio de este valle, el Valle Hermoso del Niño Jesús en el corazón de esta zona de Colina; en el corazón de Chicureo.

Para llegar hasta aquí, hemos recorrido un largo peregrinar, un camino de conquista que no ha sido fácil. La Mater y nuestro Padre Fundador, nos han visto recorrer este camino en la búsqueda de un hogar para que se instale en medio de nosotros.

Hoy la Mater nos regala con este terreno en Valle Hermoso del Niño Jesús para que hagamos de su morada un lugar de cielo, donde pueda establecerse en medio nuestro y desde aquí pueda brotar e irradiar toda la vida nueva que se necesita para los nuevos tiempos.

En este gran terreno nos hemos dispuesto en los brazos de la Mater para acoger la vida de nuestra familia…

Un primer espacio, el lugar mas cercano al acceso desde el camino El Alba III, que nos vincula con el mundo exterior: aquí se reservará un espacio para una futura Capilla y una plaza amplia que acoja a toda la comunidad de esta zona y que pueda proyectar ese amor que nace desde este lugar para toda la comunidad de Colina y Chicureo. Junto a ello un espacio para estacionamientos y una casa para un cuidador.

Un segundo espacio recoge la interioridad de este terreno, nuestra identidad schoenstattiana donde se ha dispuesto el corazón de esta familia, donde fluye la vida y brotan las gracias desde el Santuario. En un recorrido desde el acceso, vamos dejando atrás el mundo externo y nos vamos adentrando en el misterio de Schoenstatt. Nos recibe la plaza de la acogida con la Cruz de la Unidad, que representan el peregrinar de toda nuestra familia en la conquista del Santuario. En esta plaza se descubre y se nos revela la imagen del Santuario: fuente de gracias de nuestro movimiento, que queda enmarcado entre los lomajes de los cerros más cercanos de fondo y que nos vincula con este lugar apropiándose de este rincón de gracias.

Una gran pérgola semicircular abre sus brazos a imagen del Padre Kentenich, acogiendo y vinculando todos los ámbitos de vida de nuestra familia: la Casa de peregrinos, la Capilla, las futuras casas de nuestra juventud, en torno a la explanada del encuentro: imagen del Jardín de María.

Mediando toda nuestra vida, tres fuentes que inspiran nuestro movimiento, forman un triángulo: la Casa e Imagen del Padre, la Ermita de nuestra Mater y el Santuario.

Se ha dispuesto un eje interior que representa nuestra conquista más inmediata para este lugar y que vincula y relaciona nuestra vida de toda las ramas, en la Casa de la familia con el Santuario. En este eje, fluye el agua como fuente de vida que brota desde el corazón de este lugar hacia la Casa de peregrinos y que nos hace presente nuestra misión de envío. En el mismo eje y detrás del Santuario el fuego desde donde se funden como un tesoro los capitales de gracia y se encienden los corazones para salir a conquistar el mundo.

Detrás del Santuario, un parque nos cobija y nos regala distintos rincones para la meditación y reflexión que nos invitan a recibir las gracias del acogimiento, la transformación y el envío.

Finalmente un tercer espacio: representa nuestro anhelo de tener a las Hermanas de Schoenstatt entre nosotros, que se establezcan junto al Santuario y sean custodias de la vida que emane desde este lugar.

Estamos aquí con este gran anhelo de cielo, porque queremos construir tu Santuario, el lugar desde donde podamos conquistar un nuevo mundo para los nuevos tiempos, en la Alianza de Amor que tu nos regalaste y que sellamos en nuestro compromiso del “Nada sin ti, nada sin nosotros”.