Sábado Santo 2010. Misión en Pumanque M T A

En el testimonio que me pidió Karla, quiero destacar, como muchos de Uds., lo bonito, alegre y bendecido que fue nuestra acción allí. Como dicen los españoles, todo salió “bordado”. Desde la gestación de la idea, recogiendo anhelos de acción y solidaridad en la Familia de Colina, en respuesta a la urgencia que nos planteó la Providencia por el terremoto, como por la respuesta rápida, joven y animosa a esta voz de Dios que se fue gestando en los jefes, matrimonios, señoras, jóvenes y Madrugadores.

Fue asombrosa la vida y entusiasmo responsable que se despertó, lo que llevó al buen desarrollo y resultado final. Como a menudo en las misiones, recibimos mucho más de lo que dimos y trabajamos. Si miramos la misión desde la fe, creo que la D. Providencia nos abrió “una puerta” y luego de la respuesta, con la ayuda de la Mater desde el santuario, hemos experimentado una “resultante creadora” abundante, visible por frutos muy superiores a las personas y medios que actuaron: paz, alegría, generosidad, la hermosa unión en las familias y entre nosotros y luego la buena relación con los sacerdotes, otros movimientos y pobladores. Y podríamos seguir: espíritu de sacrificio, gratitud y cercanía al Señor y la Virgen, conciencia de misión…

Verdaderamente el regalo de experimentar vivencialmente nuestro lema de año: ¡Unidos en Alianza, familias por tu misión! bajo la compañía alegre del Padre Fundador. ¿Qué más? Que la Mater y nuestro Padre nos dieron un impulso potente para confiar más en su conducción, como hijos e instrumentos, y a continuar con más fe y ánimo la importante misión que tenemos de construir una Familia de Schoenstatt unida en Colina, el santuario y la tarea de renovarnos y ayudar a renovarse a muchas familias en la luz y el Fuego de Cristo Resucitado.

P. Jorge Zegers